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Davos 2013 refleja mayor confianza de corporativos

Fecha: 1 de febrero de 2013 | Autor:

foro eco– La impresión general que tuvimos esta vez es que, tanto los líderes políticos como los altos ejecutivos, están más optimistas sobre los temas globales que lo que habían estado en 2012

– Los fantasmas de un rompimiento en la Eurozona o una salida de Grecia no están en la cabeza de los hacedores de política o de los inversionistas

– La posibilidad de un aterrizaje forzoso en China parece ser lejano

– Los riesgos políticos se enfocan ahora más en las tensiones entre China y Japón, que en el conflicto entre Irán e Israel

– México, Colombia, Perú, y Chile están entre los principales destinos de inversión, tanto de portafolio como directa, en mercados emergentes

– Percibimos que el principal riesgo para el crecimiento global y la estabilidad financiera viene ahora por la situación fiscal en EE.UU.

– No obstante, el consenso entre los líderes globales es que todos los temas mencionados se arreglarán, por lo que hay mucho espacio para mejorar en 2013


El Foro Económico Mundial (WEF). La semana pasada, una delegación del Grupo Financiero Banorte—encabezada por el Presidente del Consejo de Administración, Guillermo Ortíz Martínez, así como por su Director General, Alejandro Valenzuela—, se trasladó a Davos, Suiza, un centro de esquí en medio de los Alpes suizos famoso por organizar las reuniones anuales del Foro Económico Mundial (WEF). El motivo de este viaje fue discutir los temas que afectan al entorno global tanto en el corto como en el largo plazo. Cabe mencionar que estas reuniones tienden a reunir a todo tipo de líderes globales, desde hacedores de política económica, como la Directora Gerente del FMI, Christine Lagarde, o Mario Draghi, el Presidente del ECB; Presidentes del Consejo así como Directores Generales y de Finanzas de grandes compañías globales y fondos de inversión, como es el caso de Bill Gates de Microsoft o Jamie Dimon de JP Morgan hasta personalidades relacionadas con organizaciones caritativas, el arte, entre otros, como Charlize Theron. De acuerdo con el WEF, por una semana, la población permanente del pequeño pueblo de Davos—11 mil habitantes—se incrementa hasta 19 mil habitantes, llenando hoteles, restaurantes, tiendas así como el centro de convenciones.

Más optimistas que el año pasado. En este contexto, percibimos que los asuntos más preocupantes y urgentes que pendían sobre el mundo el año pasado han sido atacados y que 2013 será un año menos volátil y de transición hacia un mundo más próspero. En Europa, por ejemplo, los fantasmas de un rompimiento del sistema Euro así como de una salida de Grecia no están en la mente de los líderes mundiales, mientras que las voces que abogaban por un aterrizaje forzoso en China se han acallado. Adicionalmente, las tensiones geopolíticas parece que han pasado de enfocarse en el conflicto entre Irán e Israel, así como de la llamada Primavera Árabe, a las tensiones entre China y Japón. De hecho, percibimos que el principal riesgo al crecimiento de la economía global y la estabilidad financiera se ha movido ahora a la situación fiscal en Estados Unidos. Sin embargo, el consenso predice que todos estos temas se arreglarán por lo que hay mucho espacio para mejoras.

Eventos de cola en la Eurozona se han mitigado. De un escenario de rompimiento de la Eurozona se regresa a un escenario de avance lento o muddling through. El año pasado, los líderes de la Eurozona se enfrentaron a una disyuntiva de política: o dejar salir al miembro más débil del sistema Euro, Grecia—lo que podría haber llevado a un rompimiento del sistema en general—o mantenerse en bloque y empezar a implementar medidas de política separadas—inclusive específicas para cada país. Como sabemos ahora, los líderes europeos escogieron mantener el bloque del Euro sin cambios. En nuestra opinión, las consecuencias desconocidas de escoger la primera opción—que definitivamente los hubiera llevado por terrenos inexplorados—tenían un costo muy elevado, con una alta probabilidad de observar patrones de inestabilidad económica, financiera y política por un período largo de tiempo. Una fuente importante de incertidumbre podría haber sido, en nuestra opinión, el cambio de percepción de los inversionistas sobre dónde invertir con un rompimiento de la Unión Monetaria Europea. En particular, la pregunta hubiera sido si Alemania sería un lugar más seguro para invertir por sí sola o dentro de la Eurozona. Esto hubiera causado salida de flujos no sólo de los países periféricos, pero también desde las economías consideradas como centrales (core). Consideramos que los líderes europeos fueron capaces de reforzar la cohesión entre los miembros del grupo aplicando tanto medidas macroeconómicas de corto plazo—como el programa de Overnight Monetary Transactions (OMT) del ECB, anunciado a mediados de 2012 y que calmó la incertidumbre sobre el riesgo de quiebra de las economías periféricas o el incremento del poder de apalancamiento de los fondos de estabilización—como medidas específicas por país, como fue el programa de reestructura de la deuda griega o el paquete de rescate al sistema bancario español. A estos esfuerzos se le unió la decisión de empezar a atacar temas de más largo plazo a través del diseño de una agenda que eventualmente lleve a una unión fiscal y bancaria. En este contexto, destacamos que, en nuestra opinión, el programa OMT del ECB marcó un cambio estructural, en el que el camino hacia un rompimiento se detuvo, y a partir del cual la situación empezó a mejorar.

Incertidumbre política hacia delante. Las acciones específicas para cada país mencionadas anteriormente, así como los esfuerzos de ajuste fiscal y las reformas para incrementar la competitividad han sido también clave para pensar que el camino elegido puede ser sustentable. No obstante, a pesar del optimismo que percibimos, el camino por recorrer—ahora exento de riesgos de cola—todavía es incierto, en el que las elecciones italianas y alemanas—que tendrán lugar en febrero y septiembre, respectivamente—continuarán determinando el tipo de políticas así como los tiempos en los que se implementan, con una probabilidad, significativamente menor pero todavía presente, de obtener un resultado no deseado, que podría traer consigo sufrimiento social, como es el caso de las altas tasas de desempleo que algunos de estos países están experimentando actualmente.

El potencial de un aterrizaje forzoso en China es lejano. Una fuente de preocupación significativa a finales de 2011, y durante el 2012, fue la aparente alta probabilidad de que China enfrentara un aterrizaje forzoso. Dicha preocupación se hizo más evidente cuando el PIB de este país presentó tasas de crecimiento por debajo del 10% anual en 1T11, luego de crecer 12.1% en 1T10. En un principio, la desaceleración de la economía china fue inducida. En otras palabras, el Banco Popular de China empezó a restringir su postura monetaria para mitigar las presiones inflacionarias, en medio de sospechas de que se estaba formando una burbuja. Más tarde, los vientos en contra provenientes de la crisis en la Eurozona—el segundo mercado más importante para las exportaciones chinas—profundizaron la desaceleración de la economía. De hecho, el PIB chino creció solamente 7.8% en 2012. No obstante, cabe mencionar que mientras que las restricciones de política monetaria se han levantado—por lo que al menos la parte “inducida” de la desaceleración se puede revertir—los vientos en contra antes mencionados podrán ser atacados en el mediano plazo por la nueva administración, que empieza su quinquenio con la fuerte idea de implementar cambios estructurales significativos en el modelo económico chino, transitando de un modelo basado en las exportaciones a uno enfocado en la demanda interna. Esta no será una tarea fácil dado que los hacedores de política no podrán ya solamente ajustar la economía para obtener mayores tasas de crecimiento, sino que, de acuerdo al consenso entre los ejecutivos que asistieron al WEF, la preocupación sobre un aterrizaje forzoso se ha tornado ahora en una preocupación por una mayor demanda por parte de la población de un sistema política más abierto y democrático.

Los riesgos geopolíticos se enfocan en las tensiones entre Japón y China. Mientras que el conflicto entre Irán e Israel no ha dejado de existir, éste se ha desarrollado de manera muy diferente vis-a-vis la guerra abierta que muchos analistas predecían para finales del 2012. En este contexto, parece que la ONU se inclina ahora a tratar la posibilidad de que Irán tenga armas nucleares como lo hizo con Corea del Norte, es decir, permitiendo que Irán tenga las armas hasta cierto punto y volverse el administrador del conflicto, más que prohibirles tenerlas. No obstante, a pesar de que éste podría ser un nuevo mundo en términos de la relación Irán-ONU-Israel, la atención de los inversionistas ha cambiado ahora a las tensiones entre Japón y China, en los que nadie todavía está previendo una guerra, dado que el componente de creencias religiosas extremistas no está presente, aunque las pérdidas económicas potenciales son impensables, dado que China y Japón son la segunda y la tercera economía más grande del mundo.

México, Colombia, Perú y Chile están entre los principales destinos de la inversión, tanto en portafolio como directa, hacia mercados emergentes. Brasil ha sido el destino principal de dichos flujos en los últimos años. No obstante, esta situación ha cambiado, en nuestra opinión, como resultado de una pérdida de competitividad, a raíz de una apreciación considerable del tipo de cambio real así como la falta de reformas estructurales. Mientras que no somos tan pesimistas sobre la economía brasileña en el futuro—dado que pensamos que las restricciones fiscales así como las políticas económicas recientemente implementadas le darán a Brasil un empuje en el mediano plazo—coincidimos con la opinión que percibimos de los inversionistas en que Chile, Colombia, Perú y México darán una mejor mezcla de riesgo-rendimiento a nivel global, con un gran potencial de crecimiento. En este contexto, México ofrece una gran población joven con un considerable potencial de movilidad social, si las reformas estructurales se aprueban pronto, lo que lo hace un escenario atractivo para la inversión extranjera directa. Adicionalmente, los mercados financieros en México son muy líquidos y profundos, y las autoridades no han impuesto ninguna medida para controlar el tránsito de capitales.

Percibimos que los principales riesgos al crecimiento y a la estabilidad financiera están en la situación fiscal en Estados Unidos. Aunque la situación fiscal en Estados Unidos—en la que el Congreso tiene que llegar a un acuerdo en lo que respecta a los recortes automáticos al gasto que entran en vigor en marzo; los presupuestos para 2013 y 2014 (27 de marzo y 15 de abril); el techo de endeudamiento (19 de mayo) y la serie de políticas que pudieran hacer sustentables los temas antes mencionados—no tiene la misma probabilidad de fallar que los problemas que la Eurozona tuvo el año pasado. No obstante, los líderes globales están de acuerdo en que estos temas se arreglarán y que existe mucho espacio para mejorar en 2013.

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