Cuando termine un partido del Mundial, millones de aficionados celebrarán los goles, los resultados y las victorias de sus selecciones. Pero, al mismo tiempo, otro indicador comenzará a crecer silenciosamente: la demanda de atención médica relacionada con el consumo excesivo de alcohol. Así lo explica el Doctor Julio César Ponce Rodríguez Catedrático del IPN, quien considera que la Copa Mundial de la FIFA 2026 debe analizarse también desde la perspectiva de la salud pública.
Para el especialista, la magnitud del torneo convierte a Norteamérica en el escenario ideal para impulsar una cultura de consumo responsable.
El desafío no consiste en evitar la celebración, sino en reducir los riesgos que suelen acompañar a este tipo de eventos masivos.
Julio César Ponce Rodríguez propone convertir el Mundial en una oportunidad preventiva
Cada Copa del Mundo impulsa el turismo, la actividad económica y el consumo en restaurantes, bares y establecimientos comerciales.
Sin embargo, Julio César Ponce Rodríguez recuerda que este incremento también suele traducirse en más accidentes de tránsito, intoxicaciones alcohólicas, lesiones y consultas de urgencia.
Las consecuencias alcanzan tanto a las familias como a las instituciones públicas, que deben destinar recursos humanos, medicamentos e infraestructura para atender emergencias que, en muchos casos, podrían prevenirse.
Por ello, considera indispensable reforzar campañas que promuevan decisiones responsables durante el torneo, como utilizar transporte seguro, designar un conductor o moderar el consumo de bebidas alcohólicas.
La mejor victoria puede ser evitar una emergencia
La experiencia internacional demuestra que los grandes eventos deportivos también pueden convertirse en plataformas para promover hábitos saludables.
Autoridades sanitarias, universidades, organizadores y sociedad civil tienen la oportunidad de trabajar de manera conjunta para disminuir los riesgos asociados al consumo excesivo de alcohol sin afectar el ambiente festivo que caracteriza a un Mundial.
Más allá de la derrama económica que generará el torneo, el éxito también puede medirse por la capacidad de prevenir hospitalizaciones, reducir accidentes y proteger la salud de millones de personas.
Julio César Ponce Rodríguez sostiene que el legado del Mundial 2026 no tiene por qué limitarse al futbol.
Si la celebración logra combinar pasión deportiva con responsabilidad, Norteamérica no solo organizará una Copa del Mundo histórica, sino que también demostrará que es posible disfrutar el espectáculo cuidando la salud colectiva.
