Retos actuales en la gestión de calidad empresarial ante la actualización de ISO 9001

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De acuerdo con expertos errores recurrentes, retrabajos, falta de control sobre los procesos y dificultades para anticipar riesgos son problemas que pueden traducirse en mayores costos, retrasos y pérdida de clientes para las empresas. En México, estimaciones realizadas en el sector manufacturero han calculado que los costos asociados a la mala calidad y al trabajo no productivo pueden representar hasta 20% de las ventas de una organización.

Impacto operativo y comercial de la norma

En este contexto, fortalecer la gestión interna se ha convertido en un factor clave para mantener la continuidad de las operaciones, reducir fallas y responder a un entorno de negocios cada vez más exigente, justo cuando los estándares internacionales de gestión de calidad se preparan para una nueva actualización. La actualización de ISO 9001, cuya publicación está prevista para el próximo 16 de septiembre, busca responder a este escenario reforzando la forma en que las organizaciones gestionan sus procesos, identifican riesgos y oportunidades y alinean sus sistemas de calidad con la estrategia del negocio.

Principales cambios y el panorama de certificación en México

Entre los principales cambios previstos se encuentran una gestión más estructurada de riesgos y oportunidades, la incorporación explícita de una cultura de calidad y comportamiento ético desde la alta dirección, así como una mayor integración de factores como el cambio climático y la sostenibilidad dentro del contexto y la estrategia de las organizaciones. A pesar de la relevancia que han adquirido los sistemas de gestión, México todavía muestra espacio para avanzar en su adopción, ocupando la tercera posición en América Latina con 9,236 certificados, por debajo de Colombia y con menos de la mitad de los registrados en Brasil.

Beneficios clave de la estandarización para el mercado global

La adopción de estos estándares puede tener implicaciones que van más allá del control interno, sirviendo como referencia para ordenar y estandarizar procesos, reducir errores y fortalecer la confianza de clientes y socios comerciales. En un entorno donde las empresas compiten no solo por precio, sino también por su capacidad para cumplir tiempos, mantener estándares consistentes y responder ante cambios en el mercado, una falla interna puede convertirse en un riesgo comercial y reputacional de alto impacto.

By Redacción

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