La razón de las alianzas

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Las coaliciones políticas han adquirido en los últimos años una importancia trascendental, en las que la participación política se ha visto fortalecida por el surgimiento de liderazgos opositores que han logrado llegar al poder con base en alianzas que han logrado cambiar el rumbo político de una nación.

Las coaliciones se han convertido en un fenómeno político de reciente aparición en América Latina, aunque en realidad el fenómeno tampoco era del todo común en los sistemas parlamentarios como el británico o español. Hasta épocas recientes las organizaciones políticas participaban en los procesos electorales siendo eso: un partido, una sola entidad de interés público que representaba una determinada posición política.

En la actualidad, muchas sociedades en el mundo han comprendido que las coaliciones políticas son “pactos o alianzas” entre dos o más partidos para competir juntos en elecciones, formar mayorías parlamentarias (como ya ha sucedido en México) o integrar gobiernos compartidos. Y baste decir que las coaliciones surgen principalmente cuando ningún partido por sí solo alcanza los votos o escaños suficientes para gobernar debido a la fragmentación política.

Por tanto, las coaliciones son una “unión en la diversidad”, puesto que no son lo mismo que una “fusión” como tal. De ahí que diversas legislaciones electorales las permitan en la actualidad.

En el caso mexicano aún prevalecen las alianzas “bajo la mesa” aunque también están como ejemplo las coaliciones formales que mantiene el oficialismo con partidos considerados “pequeños” como el del Trabajo o el Verde Ecologista, lo que le ha permitido constituirse en mayoría y ganar, en muchos casos, posiciones que no conseguirían si fueran en solitario.

En la oposición, desde hace varios años, se forjó una alianza entre los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional, aunque recientemente el dirigente panista, Jorge Romero, la descalificó bajo el argumento de que el PAN “perdió más” al ir junto con el PRI en la elección presidencial del 2024. Sin embargo, Romero Herrera reculó recientemente para considerar que dichas coaliciones serían formalizadas donde tuvieran la posibilidad de ganar.

Para el 2027, por lo pronto, ya hay un avance importante en las negociaciones para una alianza entre Alejandro Moreno (PRI) y Jorge Romero (PAN) para ir juntos en seis estados: Querétaro, Chihuahua, San Luis Potosí, Sinaloa, Zacatecas y Nuevo León.

Además, en cuatro estados – como bloque opositor – llevan ventaja, así como Baja California, Baja California Sur, Colima, Aguascalientes, Tlaxcala y Sinaloa. El caso de Michoacán está por resolverse si logran convencer a la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, o se van con el alcalde de Morelia, Alfonso Martínez, quien ha logrado tres veces la victoria en ese municipio.

En el caso de la CDMX, la oposición da por hecho ir en alianza en alcaldías que hoy gobierna como la Cuauhtémoc con Alessandra Rojo de la Vega y Coyoacán, con algún candidato surgido del equipo del actual alcalde panista Giovani Gutiérrez.

En el caso de las diputaciones federales, hay posibilidades de formar un frente opositor en por lo menos 200 distritos, como lo marca la ley electoral.

De manera concluyente, las alianzas o coaliciones electorales han hecho posible las alternancias en la gobernabilidad en aquellas entidades en las que el triunfo de la oposición era casi imposible de manera unitaria. A partir de esta realidad, que beneficia tanto al partido gobernante como al resto de quienes compiten como opositores, se comprenden las alianzas como incentivos que buscan profundizar los cambios en el sistema electoral dentro del proceso democrático que implica participar en una elección abierta, por encima del sistema en el que predomina la hegemonía del poder en manos de un solo partido.

By Martín Espinosa

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